Historia y Leyenda

Los separatistas catalanes han conseguido convencer al secretario general del PSOE de la bondad del plebiscito como forma de participación. Y Sánchez ha convocado uno que se ha celebrado el sábado pasado con gran contento del partido organizador y de los medios de comunicación.

Pedro considera que el resultado hace Historia, en sintonía con los resultados en los que consiguió para su partido 90 escaños. «Hemos hecho historia», dijo y habría que aceptarle la frase si se la hubiésemos dado por buena al Rey Don Rodrigo después de Guadalete. Es asombroso que el periodismo de acompañamiento haya devenido en vanguardia y cuente el lance con más optimismo que los dirigentes del partido interesado, que ponen en la narración un entusiasmo más bien contenido.

Snchz hizo leyenda al convertirse en un Prometeo que hurtó el fuego del plebiscito a los dioses del Comité Federal para dárselo a las bases. El problema es que habría que preguntarse cuántos de los 189.167 afiliados al partido se han leído los 66 folios del acuerdo y cuántos de ellos están en condiciones de haberlo entendido.

Pedro apeló a las bases para soslayar el juicio, que presumía crítico, del Comité Federal y apostó a la investidura para perderla, un gambito que le permitía defender su cargo de secretario general. Pero cometió, ya digo, un doble error al pedir a las bases parecer (además no vinculante) sobre una cuestión en la que son indoctas, pero que por otra parte, no les compete. Ningún gobernante puede saltar sobre el poder legislativo para someter sus proyectos de ley a la votación directa del pueblo. No es razonable que los partidos oculten los pactos que proyectan a sus electores en campaña electoral y lo que no han explicado a 5.530.693 votantes lo resuelvan 189.167 afiliados en un plebiscito en el que no muestran mayor interés por el asunto.

Uno encuentra una cierta lógica al hecho de que Pablo Iglesias considere, como Mas, que el referéndum es la quintaesencia de la democracia. Todos los extremeños se tocan y todos los populismos son primos hermanos. Un tipo que cree que la guillotina es la madre de la democracia puede considerar que el colofón de la Revolución francesa es el Directorio y el imperio napoleónico, porque fue Napoleón el inventor del referéndum como método para ignorar la democracia representativa. Y fue Napoleón III quien perfeccionó el sistema.

La militancia ha participado en un 51,7%, con un apoyo del 78,97% de los votantes. Es decir, el 40,8% de los votos. Parece un entusiasmo bastante contenido, la verdad. El plebiscito de Artur Mas alcanzó (JxS-CUP) siete puntos más, 47,74% y todos lo calificamos razonadamente de fracaso. ¿Puede haber un solo socialista que no esté a favor de un acuerdo progresista y reformista para que gobierne el PSOE, salvo que haya calado entre la militancia de Sánchez la creencia de Posemos de que el pacto con C’s es el programa del PP?

Y tó pa’ ná. La investidura va a fracasar en la primera convocatoria. Y probablemente en la segunda, salvo que haya un plan B con Posemos: tú te comes la autodeterminación de Cataluña y yo te nombro mi vicepresidente. El desastre sintáctico de la pregunta ampararía un pacto en la segunda vuelta. Pablo tiene más hambre de poder que principios y Pedro, más modesto, lo mismo. Albert haría un papelón con su discurso en defensa de que el pacto «no es un acuerdo contra el PP»: Mariano, apoya a Sánchez conmigo. Mira que con Pablo puede ser peor. Y Mariano, Marty Feldman en Young Frankenstein, diría como Aigor: «Sí, podría llover».

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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