Arte de contar pesebres

El Mundo. 9-5-16

Podemos e Izquierda Unida están todavía enredados en su negociación para concurrir juntos el 26-J. El acuerdo está atascado en lo que todo el mundo pensaba, menos los negociadores: en los escaños que Pablo Iglesias ofrece a Alberto Garzón y los suyos. El joven Garzón, qué hermosa redundancia en ese nombre, considera que sus potenciales socios deben afrontar esta negociación con generosidad y altura de miras, tal como la afrontan ellos, según sus cuentas: en las pasadas elecciones tuvieron la cuarta parte de los votos que Podemos y sus adornos y se conformarían con la sexta parte de los escaños: entre ocho y 12.

Aquí se comprueba que nuestros comunistas no son de ciencias. Sus votos no llegaron a la quinta parte de los que obtuvieron sus socios interlocutores en esta negociación, si bien Echenique hace bien en mostrarse cauto, dada la facundia del otro Pablo a la hora de prometer. El día en que anunció al Rey y a toda España que él iba de vice en un Gobierno presidido por Pedro y presentó a sus ministros y ministras, pidió un ministerio para Alberto, que aportaba dos escaños.

Ahora, que se ve de presi, si su socio multiplica por cinco sus escaños, tendría que nombrar cinco ministros de IU y quizá dos vicepresidentes: viceprimer, Pedro y vicesegun, Alberto. Tal vez se teme que no queden suficientes carteras para el PSOE, aunque esto no debe ser problema para una peña que no sabe lo que es austeridad. El colega Maduro tiene siete vicepresidentes y 28 ministros, o sea que con un poco de buena voluntad habrá pesebres para todos, si me perdonan la metáfora semoviente.

Echenique ofrece cinco puestos en las listas de los de salir y otros cuatro que Dios dirá, o sea que en esto estaban ayer mismo, pese a que Iglesias negara que este asunto fuera importante en la negociación y que hubieran tratado la deuda de IU en lo de Herrera, como si negociar fuera otra cosa que contar pesebres.

Dicen los arúspices del CIS que la suma de votos de las dos candidaturas superaría los del PSOE, si bien parece improbable que les permita traducir eso en número de escaños, sobre todo si se cumple la pérdida de tres puntos que augura la encuesta a Podemos.

La cuestión es que los resultados no diferirán lo suficiente para que la aritmética electoral obligue a los partidos a hacer lo que no quieren, encontrar un acuerdo, no diré que bueno, sino el menos malo de los posibles, capaz de proporcionar un poco de estabilidad y alguna certidumbre a la política española. Es probable que Sánchez se arranque esa misma noche a conseguir un acuerdo con Podemos que lo lleve a La Moncloa y lo atornille en Ferraz antes de oír al Comité Federal, que tampoco tendrá objeciones mayores a su plan.

El futuro es impredecible, lo cual indica un grado menos de incertidumbre que el conseguido por Zapatero, al convertir en impredecible el pasado, aunque él fuera un insuperable profeta retrospectivo. Ahora que el jugador grancanario Valerón acaba de anunciar su retirada, recuerden aquel partido de la Eurocopa en que España ganó a Rusia por 1-0. La vice Fernández de la Vega llamó a El País al final del encuentro para comentar el resultado y contar una profecía retrospectiva del maestro.

Durante el descanso, ella llamó al presidente hecha un manojo de nervios, pero él puso las cosas en su sitio: «Me dijo que no me preocupara, que íbamos a ganar, pero que tenía que entrar Valerón. ¡Tiene que entrar Valerón!». Valerón entró en la segunda parte y marcó el gol de la victoria en el minuto 14. Pablo ya va cogiendo el estilo, pero aún le queda mucho que aprender.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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