Indiferencia moral

El Mundo, 20-5-16

Hace décadas el paradigma del segundón era Poulidor, un tipo que no pudo ganar el Tour porque siempre se lo madrugaban Anquetil o Merckx, y si no, Bernard Hinault. Total, que quedó tres veces segun y cinco terce, pero nunca primer, porque ganar, lo que se dice ganar, no ganó nunca.

Ahora los segundos son poca cosa, pongamos que hablo de Meritxell. Cada vez que habla en público me da que pensar sobre los criterios que guían al joven Sánchez como head hunter. Zapatero era más casual y lo teorizaba. En uno de sus viajes le contó al evangelista Millás que tenía el poder muy desmitificado: «Todas las noches le digo a mi mujer: ‘No sabes, Sonsoles, la cantidad de cientos de miles de españoles que podrían gobernar’».

Eso explica lo de Bibiana, que llegó a ministra por piropear en un mitin la sonrisa del jefe. También lo de Meritxell. La única condición es no desbordar al jefe. Ayer eligió un mal día para ir a la tele. También habría sido malo para dejar de fumar, porque en el programa de Ana Rosa le tocó Arcadi Espada de oponente. Y ella, la mujer, interpelada sobre la invitación a Arnaldo Otegi a visitar el Parlament, dijo que no le parecía ni bien ni mal y que Otegi ya había cumplido su condena.

Indiferencia moral. Meritxell pertenece a una postmodernidad que considera inhabilitador para la vida pública tener una cuenta en un paraíso fiscal. Haber sido condenado por pertenecer a una banda terrorista, en cambio, no es inconveniente moral alguno para que sea candidato a la Presidencia del Gobierno vasco. Otegi, por si hicieran falta detalles, es un terrorista que nunca empleó sus artes contra el franquismo, sino contra la democracia. Pero no es sólo con respecto al terrorismo. Meritxell ya dio pruebas de su solidez conceptual en la entrevista que le hizo hace seis meses Leyre Iglesias, en la que hizo brillar su relativismo a niveles jamás conocidos, ni en la época de Zapatero: «Mi concepto de nación depende del contexto».

El PSC protestó lo de Otegi con la boca pequeña y no se sumó a la entrevista con las víctimas que C’s y el PPC mantuvieron como alternativa. Ya había pasado. Los 20 escaños que tenía en 2013 fueron de los que no intentaron evitar que el Ayuntamiento de Santa Coloma de Cervelló dedicara una calle a su hijo predilecto, Jaume Martínez Vendrell, inspirador de los atentados contra Bultó y Viola con sendas bombas en el pecho.

No afearía yo nada a una mujer a la que Pedro quiere hacer vicepresidenta del Gobierno, pero quiero hacerle una propuesta. Proponga a su partido que encabece la lista por Almería José Barrionuevo. Ya cumplió su condena y el PSOE tendría un candidato a la altura del general Podemos, el que dejó escapar a unos piratas somalíes en una zodiac mientras él tenía un helicóptero Seahawk. Y para justificarse ante IU, ha dicho que él es «tan pacifista y antimilitarista como el que más». Este antimilitarista fue el Jefe de Estado Mayor que participó en la guerra de la OTAN contra Libia en 2011. ¡Qué tiempos en los que el número dos era ‘Pepiño’!

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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