Los más afines

El Mundo, 1-7-16

La portavoz de Coalición Canaria en el Congreso, Ana Oramas, es una mujer apacible y sensata, dotada de una gran flexibilidad adaptativa como suele ocurrirles a los líderes locales. Ellos van a negociar cosas para su pueblo y si se las garantizan no se empeñan en poner reparos de carácter ideológico al socio al que se comprometen a apoyar con su solitario escaño. Hay que señalar en su favor que no se ponen arrogantes como la pulga de Samaniego: «Del peso te libro yo. Y el camello respondió: ‘Gracias, señor elefante’».

Rajoy, que ha superado las quietudes que antaño se le reprochaban, comenzó ayer sus llamadas por el presidente canario, que es el jefe político de Ana Oramas y completará hoy las llamadas previas para concertar las entrevistas que mantendrá a partir del lunes.

Hay un poco de lío, claro. ¿Por qué empieza Rajoy con la llamada al más pequeño? Seguramente para empezar con lo más seguro: ya tiene 138. Siempre ha sido así, por otra parte. Ni Felipe, ni Aznar, ni Zapatero empezaron sus rondas de conversaciones por el jefe de la oposición. Una sugerencia que los socialistas afines le están haciendo al joven Sánchez es que cuando le llame don Mariano, le sugiera que empiece las conversaciones con aquellos que le son más afines ideológicamente: Ciudadanos y el PNV. Lo de C’s tiene consideración aparte por el empecinamiento de Rivera y su guardia de Corps. Pero es que lo del PNV… hombre, por Dios. ¿Dónde están las afinidades?

Uno no tiene para olvidar que el PSE dirigido por Patxi López ha aprobado a Iñigo Urkullu los presupuestos con los que está gobernando este año. Y los de 2015. Los de 2014 los sacó adelante con la abstención del PSE y el PP. No es una debilidad por Urkullu. La última legislatura de Juan ‘Josué’ Ibarretxe contó con la aprobación de sus presupuestos en los cuatro ejercicios: los de 2006, 2007, 2008 y 2009. Que fue el año en que Patxi se instaló en Ajuria Enea con el apoyo de su enemigo de clase: el PP.

Hubo más. Una vez ascendido Patxi a la Presidencia del Gobierno vasco, el presidente del Gobierno de la Nación, su compañero José Luis Rodríguez Zapatero, debía de sentir más afinidad con el PNV que con los socialistas vascos, porque fue con ellos con quienes negoció las transferencias pendientes a cambio de que le aprobaran los presupuestos. Es un caso inédito en la España autonómica. El Gobierno central negocia las transferencias a Euskadi con el partido de la oposición, el PNV, en lugar de hacerlo con el Gobierno vasco que, por primera vez en la historia, lo ocupaban sus compañeros socialistas. No hay quien dé más.

Los socialistas, que tampoco deben de estar por los sillones, sí parecen interesados en dejar a López al frente de la Cámara Baja, como si los seis meses pasados no hubieran bastado para convencer a todo el mundo de que el cargo le viene grande. Esta es otra de esas moderneces que ha llevado C’s a la política española: que el parlamento no lo presida el que gana. Claro que Sánchez pensaba lo mismo de presidir el Gobierno, que es mejor confiárselo al segundo, aunque ahora lo tenga más difícil.

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Acerca de Santiago González

Periodista. Columnista de El Mundo. Ha publicado "Un mosaico vasco" (2001), "Palabra de vasco. La parla imprecisa del soberanismo" (2004), "Lágrimas socialdemócratas. El desparrame sentimental del zapaterismo" (2011) y "Artículos 1993 - 2008" (2012). Premio de Periodismo El Correo 2003.
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